¿A quién no le gusta viajar por el mundo y tener experiencias nuevas? Claro que a la hora de armar el presupuesto nos agarra una especie de desesperación por saber cómo vamos a reducir los gastos o afrontarlos si es un viaje largo.

Acampando en una salina de Córdoba cerca de la localidad de Lucio Mansilla.

Los 3 pilares de un recorrido son: COMER, TRANSPORTE Y DORMIR. Con un poco de ingenio los dos últimos se pueden reducir a cero, pero comer siempre será necesario.

En este post les quiero compartir cómo fui haciendo para viajar durante más de un mes por Argentina y Uruguay y gastar en hospedaje solo 12 usd. Antes que nada hay que estar dispuesto a ser un poco aventurero, vencer prejuicios y animarse a generar espacios que hasta hace poco nos eran desconocidos, como por ejemplo SABER PEDIR.

Primero les quiero compartir la experiencia de lo que fue dormir y no pagar salvo 2 casos excepcionales. Los lugares, más allá de cómo se viaje (moto, bici, a dedo, etc) pueden ser:

*Acampar libre en un salar, bosque, al costado de la ruta debajo de un árbol, en un peaje, en la policía caminera, en un hospital, en los bomberos voluntarios, debajo de un puente, una casa abandonada, en el campo de una estancia, el jardín de una casa (pidiendo permiso), la iglesia del pueblo, el gimnasia de un colegio, un polideportivo, un centro cultural, en la áreas de descanso de una estación de servicio, en los campings municipales (muchos son gratis), una estación de tren en desuso. Cuanto más pequeño sea el pueblo en general resulta más fácil que te brinden ayuda. También por medio de Couchsurfing, la red de intercambio cultural donde sólo deben crearse un perfil y enviar la solicitud. Acá van algunas fotos de los lugares por donde estuve.

Acampando en el bosque de un hipódromo en el interior de Uruguay camino a Paysandú.

El día que acampé en la salina de Córdoba me agarró la tormenta eléctrica, se inundó la carpa y estuve 2 horas para sacar la moto en medio de la sal, el agua y el barro.

Cumpliendo el sueño de dormir bajo las estrellas en la Quebrada de las Flechas. Sólo faltaba encontrar el mejor lugar para poner la carpa

Durmiendo en el Hospital de Las Calderas junto a otros mochileros que fui a buscar a la plaza y las enfermeras nos recibieron con los brazos abiertos. Acá desayunando todos juntos al otro día

Durmiendo bajo techo en una gomería durante un día de lluvia

Acampando al lado de una parrilla, detrás de una estación de servicio

Acampando con los camioneros detrás de una YPF. Siempre hay áreas de descanso si es una estación de servicio grande.

Otra estrategia que uso para dormir y que no sea acampando es proponiendo intercambio a los hoteles o hostels. Simplemente les ofrezco una o dos noches a cambio de hacer publicidad en mi blog, en las redes sociales y aprovechando que soy fotógrafo, hacerles fotos para que renueven su web. Con estas herramientas fue intercalando el dormir en la naturaleza, en cabañas, en hosterías, posadas, etc.

En caso de que no sean fotógrafos le pueden ofrecer un video institucional, mejorar la web si son diseñadores, etc. En los hostels pueden ofrecer un show de música si tocan algún instrumento o trabajar como voluntario por unos días a cambio de comida y cama.

Durmiendo en Azul Hostal de Humahuaca como parte de intercambio

La Posada San Andrés, en La Cumbre, Córdoba, me recibió cuando fui a presentar el libro Desafía tus rutas en un bar literario.

Para los que viajan a dedo o en bici, el gasto de la nafta es algo irrelevante, pero si van en moto, motorhome, camper o kombi es un gasto grande que afrontar. La técnica que vengo usando y funciona muy bien es vender postales (a voluntad) en las estaciones de servicio. En general es un lugar donde el viajero tiene $$$ para llenar el tanque y comprar algo en los mini-market. Es importante elegir una grande, con mucho movimiento y si puede ser, techada, para cuando llueve y que la gente vea las fotos con tranquilidad.

Las postales de viaje que vendo a voluntad en las estaciones de servicio

También llevo fotos más grandes que las vendo a 100 pesos cada una y los libros de viaje (Desafía tus rutas y Un viajero curioso), pero estos acostumbro a venderlos en plazas, ferias o presentaciones en hostels, centro culturales, bares o museos. Con la venta pago la nafta para avanzar un par de kilómetros.

En resumen: con mi trabajo como fotógrafo y escritor pago lo que es nafta para la moto y por intercambio o acampando libre reduzco el gasto a cero. Solo hay que pensar en cuánto quiere uno disponer para comer (cocinarse x cuenta propia siempre es mejor opción que comer en un bar o restaurante).

RECUERDEN: Si van a vender algo es indispensable hablar con una sonrisa, ser honesto con lo que uno dice y muestra y mirar a los ojos a la gente para generar empatía. Porque el viaje será el motor para entusiasmar a los demás a que sean tus cómplices.

¡¡¡Buenas rutas. Buenos vientos. Buen viaje!!!